martes, marzo 21, 2006

Cuentos muy cortos (para los que nacimos cansados) 92

De él decían que tenia la dentadura falsa. Pero sus dientes no dormían en un vaso, sino bien aferrados.
Sus gafas, de plástico, pero veían la sonrisa del que lo lee.
Su pelo, de alambre, pero se erizaba si lo acariciaban.
Su cabeza grande, pero contenía poca envidia.
Sus muslos, enormes, pero soportaban todo su peso con firmeza.
Sus pies, lentos, excepto cuando pedían ayuda.
Su espalda algo encorvada, pero con varios almacenes libres para albergar el trabajo, la pena y lo que le echaran.
Su pecho grande, aunque imperfecto por no albergar esperanza.
Su corazón, de carbón, pero si soplaban todavía brillaba un ascua.
Sus manos, torpes. Pero suficientes para teclear quien es.